Hay un momento en que la nube de testigos se te presenta de frente. Conoces sus vidas, conoces sus sueños y sus sufrimientos también. Te das cuenta que tu esfuerzo es como la nada en el vacío. Te miras y observas a un pequeño punto de pixel en una enorme pantalla. Tus logros y sueños son pequeños delante de lo que dios puede hacer en sus hijos.
Por un lado mi corazón se ve desafiado y por otro cautivado.
DESAFIADO por hombres del presente del pasado, desafiado por las noticias y eventos que se celebran en mi mundo que llora, que llora sin cesar y yo aquí aún el la formación para poderlo ayudar a sanar. Desafiado porque la realidad del mundo vista desde el corazón de Dios es triste y constantemente acercándose a la muerte. Desafiado porque leo historía, por que el el Instituto me muestran como otros hombres que tambíen un dia fueron desafiados por las Escrituras y los testimonios llegaron a darlo todo por el mundo que llora. Jesús, Jesús marcó su sangre en la cruz, pero dejó una huella en la historía de la humanidad, que a pesar de la censura, a pesar de la secularización, hoy sigue impactando el corazón del hombre que rendido cae a sus pies. Desafiado también por los escritos de la Palabra de Dios que nos motiva a vivir una vida de sacerdocio, una vida de empatía hacia la humanidad un vida que se quita a sí misma para entregar un respiro al mundo que rapido corre a la perdición.
CAUTIVADO por la presencia de Dios que cada día quebranta mi corazón, cautivado por los sueños, ilusiones y deseos que su Espíritu pone en mi interior. He aprendido de mis errores, pero tambien aprendo de la historia y aún de los amores. Hoy dislumbra un poco de lo que he estado anhelando. Cautivado por la mano de Dios que me atrae a u corazón que me busca y me toma con amor. Cautivado por su voz que susurra, susurra con cariño que me acerque, que deje mi maldad, que deje mi pecado, que deje mi carnalidad y me despoje de la falsa intelectualidad para hacerme sabio en su eternidad.
Dios es inmenso, profundo, increíble, pero a la vez tan tierno. Mi Dios tan certero y fiel ¿Quién como él? ojalá todas las naciones se postrasen, le adorasen y sus vidas le entregasen a aquél que tanto nos ama. Si, nos ama.
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